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Carrito

Las Caras de Bélmez

En el pequeño pueblo de Bélmez, situado en la provincia de Jaén, empezó, en el verano de 1971, uno de los enigmas más perdurable de la historia reciente de España. El 23 de agosto, María Gómez Cámara, descubre en el suelo de su cocina la aparición de un misterioso rostro de aspecto humano.

De esta primera aparición no existe ninguna constancia gráfica. Se dice que el rostro que apareció en el suelo de la cocina podría ser debido, tal vez, a las manchas formadas por la humedad o por componentes de la misma cocina. Según narran algunos testigos, María, lejos de aterrarse debido a esta inexplicable aparición invitaba a sus convecinos a ir a su casa para ver aquella cara.

Debido a aquello su hijo, Miguel, harto de tal situación, decide raspar el suelo y alisarlo con una capa de cemento para eliminar el extraño rostro. Fue en ese momento cuando de nuevo, y sin explicación lógica aparente, volvió a aparecer un nuevo rostro en aquel lugar al cual se le denominó como la Pava. En un primer momento se aseguró que se trataba de un milagro y que aquel rostro pertenecía al mismísimo Jesucristo.

Investigadores de todo el país, al conocer el extraño fenómeno decidieron dirigirse a Bélmez para tratar de encontrar una explicación a aquel suceso paranormal. Algunos entendidos afirman que aquellos rostros son una estafa y que han sido pintados por la mano humana. Otros expertos en la materia no son capaces de dar un razonamiento científico a aquellos hechos.

En febrero de 1972 el experto en parapsicología Germán de Argumosa se desplaza hasta la localidad jienense para realizar un estudio mediante el uso de modernos aparatos de la época para llevar a cabo psicofonías. Se dice que algunas de ellas revelaron sorprendentes mensajes mediante voces que pedían socorro, o una de las psicofonías más representativas fue la de una voz que decía: “pica patio, levanta cemento”. Debido a aquel hecho los investigadores decidieron levantar el suelo de aquel lugar y para su sorpresa descubrieron unos restos de huesos allí enterrados.

Todo el interés mediático que las caras de Bélmez despertaron en aquella época fue motivo para suficiente para que la iglesia decidiese investigar también aquel suceso paranormal. Debido a la imposibilidad de llegar a un entendimiento entre el gobierno español y la iglesia se decidió derribar aquel edificio para terminar así con el particular misterio.