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El Origen de Halloween

Por 18 octubre, 2018 diciembre 3rd, 2018 Reflexiones misteriosas
La fiesta de hallowen

La fiesta de Halloween, pese a ser una de las fiestas más populares y con mayor difusión del siglo XXI, especialmente en los Estados Unidos, tiene un ancestral origen Europeo y un estrecho vínculo con la magia.

Durante el periodo en el que las religiones paganas (aquellas que no consideraban los textos sagrados y por tanto no estaban reconocidas por la iglesia) escapaban a la reconversión al cristianismo, el pueblo Celta realizaba anualmente, en la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, la celebración del Samhain o Samain. Esta festividad estaba dirigida a celebrar el final de la temporada de las cosechas y se consideraba como el comienzo del “Año Nuevo Celta”. Dando paso a la estación oscura tras la temporada estival. La palabra Samhain proviene del gaélico y su significado es “fin del verano”.

Pero además de ser una festividad vinculada al agradecimiento a los dioses de aquello que la tierra había ofrecido, el Samhain, también tenía una función mágica o esotérica. Durante esta noche se dice que la puerta entre el mundo de los espíritus y el de los vivos permanece abierta, por lo que los espíritus de los difuntos pueden atravesar ese portal y regresar al mundo de los vivos. Según la cultura celta se cree que las almas de los antiguos difuntos vagaban a sus anchas, ayudando así al crecimiento de los poderes de los druidas, debido a la conexión con el mundo del más allá.

Según la religión Wicca, que se vincula a la brujería y a otras antiguas religiones, esta festividad estaba relacionada con la muerte y el nacimiento de su dios, del mismo modo que lo hacían los campos de cultivo y la naturaleza. Pero también era una noche para recibir en las casas a los espíritus de aquellos que ya no se encontraban junto a sus seres queridos, de ahí la costumbre de utilizar los productos recolectados de la tierra, como nabos o calabazas, que, una vez llenos de carbón incandescente, se utilizaban como faroles para guiar a los familiares fallecidos y espantar a los espíritus malignos.

En la mágica noche de Samhain era costumbre enviar a los niños a recoger presentes por todas las casas que luego eran entregados a los druidas y estos los ofrecían a los dioses, realizando ancestrales rituales sagrados en los que se cree se practicaban sacrificios animales, e incluso humanos, para liberar la magia y ofrecer tributo a los dioses.