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El Oráculo de Delfos

Por 20 marzo, 2019 marzo 28th, 2019 Reflexiones misteriosas
El Oráculo de Delfos

El Oráculo de Delfos fue construido en el Santuario de Delfos, al pie del monte Parnaso, en Gracia. Era uno de los lugares religiosos más importantes del mundo helénico en el que, según la mitología, se consultaba a los Dioses.

Este templo dedicado a Apolo, que era el Dios de la belleza y la perfección, así como de la armonía y la razón, o las artes ocultas, era el lugar a donde los grandes líderes se dirigían cuando deseaban obtener alguna respuesta o bien el asesoramiento de los Dioses del Olimpo.

El Oráculo de Delfos estaba situado en medio de un lugar montañoso, de sus rocas emanaban distintos manantiales de los que se formaban varias fuentes. Una de ellas era la fuente Castalia, la cual estaba rodeada por un pequeño bosque de laurel dedicado al dios Apolo en donde, según la mitología, era el lugar de reunión de algunas divinidades, musas y náyades.

El Oráculo estaba a cargo de la pitia, que era la mujer elegida para escuchar las preguntas de las personas que hasta allí se acercaban y darles después el oráculo oportuno a sus consultas. Esta adivinadora estaba situada sobre un trípode que estaba instalado en la cripta del templo y debido a los vapores que emanaban de una de las fuentes sagradas que lo recorría entraba en trance o comunicación directa con las divinidades supremas.

Si las palabras de la pitonisa, como solía suceder la mayoría de las veces, eran inteligibles o sin ningún sentido razonable, había un profeta encargado de ayudar a los consultantes a interpretarlas.

El oráculo se realizaba solo un día al mes, más concretamente el día 7, que estaba catalogado como la fecha en que nació Apolo. Un amplio número de personas acudían en dicha fecha a realizar sus preguntas tratando de encontrar la respuesta a sus preocupaciones; desde grandes reyes hasta humildes ciudadanos se congregaban esperando para ser recibidos por el Gran Oráculo de Delfos.

Según los historiadores se cree que las respuestas proporcionadas por el oráculo no eran claras y concisas sino, más bien, éste utilizaba parábolas o mensajes encriptados para contestar a sus fieles. Hay constancia de que el Oráculo de Delfos tuvo un alto porcentaje de adivinación debido a los múltiples relatos en los que se le menciona.

Tal fue su reconocimiento que, incluso, si se equivocaba se creía que el error era por parte de la pitonisa que interpretaba sus mensajes, pudiéndole llegar a costar la propia muerte.